
Puede suceder que haya quien, en cuanto hombre y en cuanto pensador, sufra una transformación profunda y dolorosa y lo manifieste públicamente.
Pero el público no se entera, y cree que aquel hombre sigue siendo el mismo.
Esta dolorosa experiencia ha inspirado ya repugnancia a más de un escritor: había tasado demasiado alta la intelectualidad de los hombres, y a partir del momento en que se ha dado cuenta de su equivocación se ha prometido solemnemente callar.
Humano, demasiado humano. Friedrich Nietzsche.
